jueves, septiembre 3

De cómo los camboyanos fueron libres

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martes, agosto 4

La ¿última? primera persona

Después de varios meses, he decidido reabrir Cenizas. Supongo que porque ahora no tengo más excusas para no escribir: estoy con Clemen en mi cama de lo más cómoda y contenta.En la radio pasan a mi poco públicamente reconocido cantante favorito diciendo “Te quiero tanto” NdeC: no sé cómo se llama la canción.

Ah, ya que estamos, quiero darle las gracias a quienes se molestaron en mandar mails, sms y reclamar en el MSN por el cierre del boliche. Ahora que abrió, se lo bancan...

Durante estos últimos meses seguí escribiendo por estos lados, sóbre todo al principio. Necesitaba desahogarme y este espacio no me preguntaba nada, simplemente era un recipiente seguro para mi vómito emo. En parte, esa fue una de las razones para clausurar el blog: me jode la primera persona (algo que también pasó con Muy Cexy para el hábito). Y para colmo en ese momento mi primera persona era muy encarajinada y
lo que estaba escribiendo eran básicamente puteadas dirigidas a segunda y primera persona.

No creo estar mucho mejor psíquicamente que en febrero, cuando decidí bajar la persiana, tampoco es algo que pretenda, simplemente creo que he controlado un poco lo que tengo dentro de mi cabeza. Y lo he controlado lo suficiente como para creer que puedo tener este espacio sin contaminarlo de mí o al menos de una parte nociva de mí.

Hace unas semanas le decía a Debi que estaba en una etapa en la que (valga la rebuznancia) había superado otro montón de etapas y podía decir que había crecido varios centímetros (de ancho, está claro).

Cenizas reabre. Vuelve y es menos primera persona. Todo un desafío, pero también todo un logro.
Espero que te guste.

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domingo, febrero 22

CONTENTA

Finalmente fui a San Juan.
Es más, un rato después de escribir el post anterior le mandé un sms a mamá, Saqué un pasaje y me fui a mi tierra. Era hora de enfrentarme a mí y todos mis miedos y volver a mirar a la cara a mi papá.
El viaje no podría haber resultado mejor. Hicimos las paces, salimos de motoqueros (a papá se le ocurrió comprar motos de carrera cuando me fui), hablamos un montón y me llevó a la terminal con una sonrisa cuando me fui.
La verdad es que me siento ciento por ciento mejor.
Ahora tengo que seguir con la lista...
Lo del trabajo, hay algo en la mira.... estoy cruzando los dedos...
Mañana turno en el médico. Por fin va a terminar toda la incertidumbre sobre lo que tengo.
Todo está volviendo a su curso...

domingo, febrero 15

Catarsis resacosa

Estoy avergonzada. Muy. Anoche me porté como una adolescente estúpida y muy, mooooy triste. La gente a la que, eufemismos a un lado, le rompí soberanamente las pelotas está en la lista de mensajes enviados y llamadas realizadas en mi celular, que dicho sea de paso me dan ganas de tirar a la mierda.
Después de bajarme una botella y media de vino sola, bailar Queen en bolas (eso sí estuvo bueno), empezar a decirle a la gente que venga a Shalom, quemarme el pelo con una vela, decirle a la gente que no venga a mi casa, mandar a la punta del cerro a todo el mundo y ser mandada a cagar, me doy cuenta de que he cambiado mucho, que no me gusta y que no sé como parar esta sensación que tengo adentro.
Hace un tiempo le dije a un amigo que montar un personaje en la vida cotidiana cuesta mucho. A mí ya me está pesando demasiado. Entonces me miro y...
Estoy sola, me siento sola. Extraño a mis hermanos, a mis abuelos, mis tíos y primos, a mi papá y su mirada tras los lentes... En el fondo nos parecemos demasiado y somos dos pelotudos. Es que hay que ser muy zonzo para creer que uno puede solo.

¿Qué cosas me harían bien y podría hacer?
* Cambiar de laburo. Seguramente ayudaría. Trabajo muchas horas, pero en el diario también era así. No son las horas las que me joden, me molesta no estar haciendo lo que más me gusta. Voy a mandar mi currículum a todas las revistas que existan y que no tengan nada que ver con minería, energía, economía y los activistas ambientales. También tengo ganas de hacer radio... Nunca hice, una vez me hicieron una prueba y claramemente no salió bien, pero total que acá nadie sabe eso, así que voy a mandar el cv a las emisoras de la zona.

* Ir a San Juan. Con todo esto del médico hay cosas que han cambiado... Al parecer, y según me cuenta mamá, mi papá ha vuelto a preguntar por mí. Se interesó por Shalom, preguntó qué cosas tengo, dónde vivo, si hay espacio para que mi señora madre venga de vez en cuando. Eso es un gran avance. Incluso, dijo que si hacía falta podía volver y hacer cualquier tratamiento en casa, algo que estimo no será necesario porque todo se soluciona con una pastilla y tal vez (muuuuy tal vez) una operación. Extraño a mi familia, creo que me haría bien ver a todos o casi todos.

* Estudiar. Es algo que me está costando mucho. Sentarme y concentrarme. Me gusta estudiar, pero no he podido hacer un grupo de estudio aún. Sí he hecho muchos amigos en la facu. Gente que me ha demostrado quererme en serio y mucho.

* Escribir más seguido. No cosas como esta que es un vómito que no deberías estar leyendo.

* No emborracharme sola. Eso no lo voy a hacer nunca más. Me pongo TAN ESTUPIDA.

martes, enero 20

Confu...

Y bueno, finalmente tuve que ir al médico. Y me encontró unos bultitos que yo nunca había notado. Y ahora la ecografía y ahora toda la cosa de que no sea nada, porque seguro que no es nada, pero qué cosa que te entra cuando el doc te toca y te dice, pero hija, tenés unas pelotitas acá.
Y claro, no, las pelotitas no son porque me travestí y me salió bien y por eso se sorprendió. No, las pelotitas están más arriba, bajo el brazo, en mi axila. Y entonces el médico sigue con las preguntas de rutina, tu mamá tuvo problemas en sus senos, tu abuela tal vez…
Y no me pasa nada por la cabeza porque sé que todo es una fantasía, una de esas que aparecían cuando tenía ocho años y me enfurecía con el mundo e imaginaba una muerte repentina, como la de los bultitos que el doc descubrió.
Sé que cuando vaya con el estudio en la mano se verá que todo era una mentirita y no voy a tener que huir a Pergamino, el lugar de ensueño en el que mi heroína se refugia siempre que tiene un problema demasiado grande, pero al que nunca he ido.
Y entonces ahora pienso con quién me gustaría estar y… es curioso… no es tan lejos donde debería ir.
Sin embargo escribo. Y escribo porque para mí la vida es ante todo una gran historia, siempre he pensado en el próximo capítulo y que si la cosa no me gusta voy a poder dar vuelta la página. Y, cuando ya me canse de escribir, podré coronar todo con un glorioso -o al menos digno- final. Ayer, don médico me recordó, cual Fabiola en la obra de Wiseman, que la palabra Fin puede aparecer cuando se le de la gana. Que no siempre voy a poder dar vuelta la hoja… Y me asustó.
Y me da miedo porque sé que es una tontería… pero… ¿y si no?

Estoy confundida.

lunes, noviembre 17

Cumplimos cuatro años!!!!

Un día como hoy, hace cuatro años, en San Juan y frente a la compu de un ciber, intentaba entender con mucho sudor de cerebro (porque estaba todo en inglés) cómo funcionaba esto de los blogs...
Hoy, en Buenos Aires, en la computadora de la oficina con la silla de tentáculos, Cenizas es una de las cosas en las que más he perseverado.
Como veces anteriores, le he pedido a otro bloggero que me haga el honor de escribir para esta casa. Este año, la autora del post es Alvex, una española que es ya una gran amiga a la que quiero mucho. Espero que lo disfruten!!!! Gracias a todos y a por un año más!!!! Besos!!

- Que no llegamos.
- Que sí, mujer, ya verás.
Llevaba años planeando aquel viaje, y el imbécil de mi hermano estaba a punto de arruinármelo.
- Te dije que teníamos que salir antes. Como pierda el avión, despídete de la posibilidad de ser padre.
- ¿Cómo?
- Que te los corto.
Yo quiero mucho a mi hermano, casi siempre. Lo que pasa es que tres años sin vacaciones me habían convertido en lo que mi familia cariñosamente definía como “una bruja histérica”. Pero ¡dos! Semanas en el Caribe me iban a transformar en el ángel que en realidad soy. Tenía perfectamente planificada mi estancia allí: levantarme tardísimo, tumbarme al sol hasta ver salir humo de mi piel y cerrar el último garito. O sea, unas vacaciones culturales. Pero mi perfecta logística estaba a punto de irse al garete porque al idiota de mi hermano no le dio la gana de madrugar.
- No te preocupes, verás como llegamos con tiempo de sobra. Conozco un atajo, y en media hora nos ponemos en el aeropuerto.
En la Historia hay ejemplos de ideas que sobre el papel son muy buenas, pero en la Realidad se transforman en Grandes Catástrofes de la Humanidad: la Armada Invencible, por ejemplo. El Titanic. La conquista de Rusia. Las almohadas cervicales. Atajos por sitios desconocidos cuando estás a punto de perder un avión.
Enfilamos el maldito camino, en medio de una espesa niebla y una llovizna insistente, subiendo por una llamémosla carretera y con un maníaco al volante. Mi angustia se repartía entre el que no llego y el que nos matamos. Afortunadamente no venía ningún coche. Al menos no hasta que nos dimos (casi literalmente) con una caravana de circo.
La lógica nos inclinaba a pensar que ningún camión circularía por aquella sigamos llamándola carretera. Pero aquel no era un circo lógico, era el Circo Lupus. Un circo más bien pequeño, cinco camiones más bien grandes parados en una carretera más bien estrecha delante de un coche ocupado por una mujer más bien frenética. Cuando logramos parar, en la cuneta, salí dispuesta a remolcar aquella flota con los dientes si fuera necesario. En vista de mi estado nervioso, mi hermano se me adelantó:
- Buenos días ¿qué pasa? – yo hubiera omitido el “buenos días” y añadido un “ *$%/·”¨% “ entre el “qué” y el “pasa”.
- Se ha roto el eje del camión de delante. Los demás no pudimos parar a tiempo y…
“Y…” significaba “… y el caos habitó entre nosotros”: camiones amorosamente entrelazados, jaulas abiertas y una estampida de animales gritando, maullando, aullando, chillando o como quiera que pueda definirse aquella locura. Hombres y mujeres con trajes de colores asomando por debajo de unos curiosos abrigos de pieles corrían en círculos, tratando de cazar monos, loros, perros, gatos, caballos, pulgas y ratas. Una lona blanca y roja servía de digna alfombra al Mayor Espectáculo del Mundo. En el medio de toda la correría, un individuo calzado con unos singulares zapatos de plataforma permanecía completamente inmóvil. Cuando nos acercamos a él, creyendo que debía ser la única persona serena, como si tocáramos un resorte empezó a agitar espasmódicamente una red cazamariposoas sobre su cabeza.
- Demos la vuelta –ordené a mi hermano- Tal vez podamos llegar, si corremos. No me importa morir. ¡Quiero irme en ese avión!
- No creo que podamos- Mi hermano miraba hipnotizado hacia el coche. Encima del capó un tigre sucio y esquelético, con una piel que parecía una mala imitación, se acurrucaba, dispuesto a vivir allí
El supuesto domador, con botas de charol, bombachos de satén, chistera y el dichoso abrigo que debía ser el uniforme oficial del circo, se acercó tembloroso. Blandía el látigo con no mucha soltura y gran miedo.
- SSSimmmbba- la voz no parecía corresponder con el aguerrido porte de su propietario. Ven, por favor, ven con papá.
Aquello me pareció el colmo. Un tigre que no asustaría ni a un ratón tenía al borde del desmayo a un hombretón que podría pasar por luchador de pressing catch, Le arranqué el látigo, dispuesta a demostrar lo que es la autoridad.
El rugido (realmente no sé si los tigres rugen, pero desde luego aquello sí fue un rugido) consiguió erizarme hasta el vello más escondido y me detuvo en seco. Lentamente todos fuimos retrocediendo, pues la cautela nos decía que sería peligroso echar a correr Cuando estuvimos a una distancia prudencial, unos cuantos kilómetros, y tras recuperar la capacidad de hablar, mi hermano, quién si no, decidió quitar hierro al asunto:
- Ahora sí puedo decir que tengo un tigre en mi motor.
Fueron cinco largas y desesperanzadas horas hasta que más o menos todos los animales y artistas estuvieron en sus puestos, la grúa se llevó el camión más averiado, la policía logró dormir al tigre de los teleñecos y nosotros conseguimos arrancar con los bolsillos llenos de pases gratuitos para ver el Maravilloso Mundo del Circo
- Bueno ¿al aeropuerto? – mi hermano parecía gozar con mi sufrimiento.
- Quiero irme a casa. Quiero irme a casa. ¡QUIERO IRME A CASA!
- Conozco un atajo que…
Lo habría matado allí mismo, pero ya no me quedaban fuerzas más que para gruñir; bueno, mi hermano insiste que el gruñido fue mío, pero en realidad supongo que sería el rugido del tigre, despidiéndose o más bien riéndose de nosotros.

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lunes, noviembre 10

Notalgias

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿por qué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...
¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
"por los fracasos del amor"...
Nuestro post común, Debi.... ADÓROTE!!!!

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